Terralíngua trabaja con traductores que traducen a su lengua materna. Esto favorece una redacción natural y la toma de decisiones informadas sobre el tono y el uso del lenguaje para el público objetivo. Combinamos el dominio del idioma nativo con habilidades de traducción profesional, conocimiento del tema y materiales de referencia del cliente para preservar el significado de su contenido.
¿Qué aporta el dominio de la lengua materna?
Un buen dominio del idioma de destino ayuda al traductor a considerar cómo un lector comprenderá el texto. Esto es valioso a la hora de tomar decisiones:
- Redacción y legibilidad: Cómo expresar el significado original utilizando estructuras oracionales y combinaciones de palabras familiares, sin seguir la estructura original de manera tan estricta que la traducción resulte difícil de leer.
- Tono y registro: ¿Qué nivel de formalidad y estilo se ajusta mejor al documento, al público y a la organización? Un curso de formación, un mensaje al cliente y un informe de investigación pueden requerir enfoques diferentes.
- Uso regional: ¿Qué vocabulario, ortografía y convenciones se ajustan al mercado objetivo? Especifique la variante regional y cualquier preferencia establecida por la empresa, en lugar de basarse únicamente en el nombre del idioma.
El lenguaje natural debe preservar el significado.
La escritura fluida es importante, pero no es suficiente por sí sola. Una traducción profesional también debe reflejar lo que dice el texto original, incluyendo sus condiciones, distinciones y propósito previsto. Por ejemplo:
- Expresiones e intención: Puede que sea necesario reformular una expresión para comunicar la misma idea de forma natural. La redacción puede modificarse sin añadir ningún beneficio, promesa o afirmación que la fuente no contenga.
- Instrucciones y condiciones: Una instrucción debe conservar sus requisitos y secuencia incluso cuando cambie la estructura de la oración. Hacer que el lenguaje sea más coloquial no debería debilitar una advertencia ni alterar una obligación.
El dominio del idioma nativo es solo una parte del trabajo, no un sustituto de la comprensión del texto original ni de la revisión de la traducción. Es posible que aún sea necesario aclarar con el cliente las dudas que surjan sobre la ambigüedad en la redacción, el comportamiento del producto o la terminología específica de la empresa.
Asigna el traductor a la tarea.
Terralíngua asigna el material a lingüistas nativos cuyos conocimientos sobre la materia se ajustan a la tarea asignada. Una preparación útil conecta esa experiencia con los detalles de su proyecto:
- Propósito y público objetivo: Explique para qué sirve el material, quién lo leerá y qué necesitan comprender o hacer los lectores.
- Terminología y referencias: Proporcione los términos aprobados, los nombres de los productos, las traducciones anteriores y cualquier texto que deba permanecer sin cambios.
- Contexto: Proporcione dibujos, capturas de pantalla, documentos de referencia o un contexto de trabajo donde estos ayuden a explicar el contenido.
- Aportaciones del cliente: Identifique a alguien que pueda aclarar dudas técnicas y aprobar la terminología específica de la empresa.
El flujo de trabajo acordado determina la revisión incluida en la tarea. La revisión lingüística y la aprobación técnica del cliente tienen funciones diferentes: un traductor puede identificar la redacción poco clara, mientras que el cliente confirma la información subyacente del producto y cualquier aprobación especializada necesaria.
Prepare un informe de traducción claro.
Envíe sus archivos fuente o una muestra representativa, los idiomas de destino y las variantes regionales, el público objetivo y los formatos de salida requeridos. Incluya pautas de estilo, terminología y la fecha límite que prefiera. Podemos evaluar el material y analizar los conocimientos lingüísticos y la revisión adecuados para el proyecto.
Solicite un presupuesto para su proyecto de traducción.