La traducción adecuada depende de quién la lea, dónde se utilice y qué necesite hacer el lector. Terralíngua adapta la terminología, la redacción y la presentación al público objetivo, conservando el significado del texto original. Este trabajo puede abarcar documentos técnicos, software, materiales de capacitación, comunicaciones comerciales y contenido multimedia.
Comencemos con el lector y el propósito.
La adecuación lingüística consiste en elegir el lenguaje que mejor se ajuste a la tarea. Un operario que esté aprendiendo un procedimiento puede necesitar instrucciones directas y términos técnicos familiares relacionados con el equipo. Un ingeniero que revise una especificación puede necesitar terminología especializada y distinciones precisas. Un cliente que evalúa un producto puede necesitar una explicación clara de sus beneficios. El lenguaje debe respaldar ese propósito sin alterar los hechos subyacentes.
El nombre de un idioma por sí solo no constituye una descripción completa. Especifique el país o la región, el conocimiento del público objetivo, el canal de difusión y el tono preferido. El portugués brasileño y el portugués europeo, por ejemplo, pueden requerir terminología y formas de tratamiento diferentes. Las preferencias del cliente y la terminología establecida del producto ayudan a determinar las opciones para un proyecto en particular.
Adaptar las convenciones sin alterar los hechos.
La localización puede implicar algo más que simplemente reemplazar palabras. Acordar qué elementos pueden adaptarse, cuáles deben permanecer sin cambios y quién aprobará cualquier modificación de la información técnica o comercial.
- Mediciones y valores: Confirme si las unidades deben permanecer como se suministraron, aparecer junto con una conversión o ser reemplazadas. No dé por sentado que cambiar el idioma autoriza una conversión. El cliente deberá aprobar los valores convertidos, las tolerancias y el redondeo antes de que se utilicen en el contenido técnico.
- Expresiones y ejemplos: Una expresión idiomática o una referencia cultural puede requerir una forma diferente de comunicar la misma idea. En un curso de formación, un ejemplo desconocido podría sustituirse por una alternativa acordada. El producto de reemplazo debe preservar el objetivo de aprendizaje y no debe introducir afirmaciones sobre el producto que no estén respaldadas por pruebas.
- Fechas, números e identificadores: Elija formatos adecuados para el público objetivo y el sistema. Por ejemplo, la fecha 03/04/2026 resulta ambigua según las convenciones de fechas. Confirme la fecha prevista antes de modificarla y conserve los códigos de producto, los números de pieza y otros identificadores que deben coincidir con la fuente.
Analizar el lenguaje en su contexto visual
El texto interactúa con el diseño que lo rodea. El árabe utiliza un sistema de escritura de derecha a izquierda, por lo que la estructura de la página, la navegación y el texto con direcciones mixtas requieren atención. Un plano no debe ser simplemente un reflejo exacto: los diagramas, los controles de los equipos, los números y las instrucciones de dirección deben seguir representando la información correcta. Revise el texto traducido junto con los gráficos o la interfaz que describe.
Consideremos una diapositiva de capacitación que hace referencia a un botón que se muestra en una captura de pantalla. Si la interfaz del software permanece en inglés, el simple hecho de reemplazar el nombre del botón con una etiqueta traducida puede dificultar su localización. El resumen del proyecto debe definir cómo se gestionarán las etiquetas visibles, por ejemplo, conservando el nombre que se muestra y añadiendo una explicación. Terralíngua puede coordinar el trabajo lingüístico con el formato de documentos y la adaptación multimedia cuando estas tareas estén incluidas en el proyecto.
Establecer el tono y los límites de la adaptación.
La redacción natural no requiere el mismo grado de libertad en todos los documentos. El contenido original, su propósito y las instrucciones acordadas determinan cuánto puede modificar el traductor.
- Contenido técnico y científico: Conservar las instrucciones, condiciones, advertencias y distinciones entre los términos. Mejorar la legibilidad sin debilitar una obligación ni cambiar la secuencia de una operación. Remitir al cliente cualquier texto ambiguo de la fuente para su aclaración.
- Contenido de marketing y negocios: Adapta la redacción y el tono al público objetivo y a las directrices de la marca. Puede que sea apropiado recurrir a una redacción más creativa, pero los cambios en las promesas, los precios, los beneficios del producto u otras afirmaciones fácticas requieren aprobación.
- Contenido de la formación y la interfaz: Utilice un lenguaje adecuado para el alumno o usuario, teniendo en cuenta el espacio, la navegación y el contenido circundante. Mantenga la coherencia terminológica en todas las instrucciones, etiquetas en pantalla, subtítulos y materiales complementarios.
Evite tratar las preferencias nacionales o lingüísticas como reglas universales. La formalidad, la longitud de las oraciones y el uso de expresiones de cortesía dependen del público, el contexto y la organización. Un ejemplo aprobado por el cliente suele ser más útil que una suposición generalizada sobre cómo se comunica toda una cultura.
Proporcione a los revisores un resumen compartido.
Proporcione la terminología aprobada, las traducciones existentes, una guía de estilo si está disponible y ejemplos del tono deseado. Identifique los nombres, las declaraciones y las etiquetas que deben permanecer sin cambios. Cuando la información sea incompleta, las dudas deberán resolverse antes de que la misma incertidumbre se repita a lo largo de todo el material.
Los lingüistas nativos de Terralíngua utilizan sus conocimientos especializados y los materiales de referencia de los clientes para tomar decisiones lingüísticas fundamentadas. Los clientes que realizan las revisiones aportan conocimientos sobre el producto, información sobre el público objetivo y la aprobación de la redacción específica de la empresa. Distinguir una corrección de hechos de una preferencia estilística ayuda a que la revisión sea coherente y esté bien enfocada.
Siempre que sea posible, revise el material traducido en su formato original. Compruebe que la terminología coincida con el producto, que las instrucciones se correspondan con las imágenes y que el texto se ajuste al espacio disponible. En el caso de contenido sensible a la seguridad o regulado, el cliente conserva la responsabilidad de obtener la aprobación técnica o reglamentaria necesaria.
Planificar la adaptación que su contenido necesita.
Envíe sus archivos fuente o una muestra representativa, los idiomas y regiones de destino, el público objetivo y los formatos de entrega. Incluya los materiales de referencia, cualquier restricción de adaptación y la fecha límite que prefiera. Podemos evaluar el trabajo lingüístico e identificar los requisitos de formato o multimedia relacionados.
Solicite un presupuesto para su proyecto de traducción y localización.